Al Día 22/05/2020

Perú, un espejo que Argentina mira de reojo



Comenzó la cuarentena antes que nadie e hizo miles de testeos. Sin embargo, los habitantes de las barriadas más pobres debieron salir a buscar trabajo y comida, lo que derivó en una crisis sanitaria sin precedentes en ese país.


| Por Germán Negro |

La periferia de las grandes ciudades, los barrios con dificultades concretas para que la gente haya podido cumplir con una cuarentena más o menos adecuada, comienzan a ser motivo de preocupación, en medio de las medidas que se van tomando para frenar el avance del coronavirus.

Los contagios en el Bajo Pueyrredón de Córdoba despertaron el alerta local, pero se suman al gran temor que existe sobre barriadas populares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, donde los casos se multiplican a diario y tiran la curva hacia arriba.

Es uno de los motivos por los que el presidente Alberto Fernández, con el aval del equipo de asesores, tiene decidido no cambiar nada en algunos conglomerados, por lo menos hasta fines de junio, por más que el arco se vaya corriendo cada 15 días. Incluso, no se descarta que en CABA haya un retroceso en las restricciones y se vuelva a la denominada “fase dos”.

Pero, la extensión de una cuarentena con un horizonte indefinido no garantiza el éxito de las medidas en países con bolsones de pobreza muy marcados, como la Argentina. Situación que tenderá a agravarse en territorios donde predominan el “cuentapropismo” y el trabajo informal, que están totalmente frenados.

El caso que desvela a los expertos que miran hacia otros países no es lo que ocurre en Brasil, donde fue el propio presidente Jair Bolsonaro, quien subestimó el problema e, incluso, milita en contra de las medidas de prevención. El espejo que mira la Argentina es Perú.

El gobierno peruano fue el primero en implementar una cuarentena estricta en Latinoamérica –desde el 16 de marzo- al vislumbrar la gravedad de la pandemia que se avecinaba. También testeó a gran escala: lleva más de 700 mil controles, pero nada parece haber alcanzado para que la situación se saliera de control.

Los primeros casos aparecieron en los barrios más acomodados de Lima, como Miraflores, en un reflejo de lo que ocurrió en otros países de la región. Se trataba de ciudadanos que pasaron las vacaciones fuera del país y llegaron con el virus en su organismo.

El desmadre comenzó cuando en las barriadas populares de las grandes ciudades no pudieron sostener el confinamiento por la necesidad de salir a buscar un sostén económico, de pelear por carencias que no alcanzaban a cubrirse con la ayuda estatal.

Así, el país que comenzó por el camino recomendado se encuentra hoy en la peor crisis sanitaria de su historia: más de cien mil contagios y cerca de cuatro mil muertos. Cifras muy elevadas para una población de 33 millones de habitantes, que aparecen desconcertados ante la tragedia que los envuelve.







Enviar Comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores.




 Sin Comentarios