Al Día 12/08/2019

La incertidumbre del dólar



Por Juan Pablo Villaroel 


Los argentinos despertamos con un escenario económico oscuro el lunes por la mañana. Mientras las acciones de las empresas argentinas que cotizan en Wall Street cayeron más de 50% y el bono a 100 años que el gobierno colocó en el mismo mercado, perdía un 27% de su de valor nominal, en argentina, la turbulencia cambiaria empezaba a desatarse.

Si bien la cotización del dólar comenzó durante la madrugada del lunes en algunas plataformas digitales anticipando la corrida, el mercado esperaba la cotización oficial.

Si bien las señales aparecieron tarde, el final de la jornada de ayer cerró con una suba del 16% sobre el dólar luego de haber rozado precios históricos. Sin la intervención del Banco Central, la historia hubiera terminado peor, sobre todo, teniendo en cuenta limitaciones tácitas que el Fondo Monetario Internacional impuso en la firma del acuerdo.

Luego de reunirse con el Presidente, Guido Sandleris, Presidente del BCRA, recurrió a tres herramientas claves para controlar la situación. Tres subastas de reservas equivalentes a 50 millones de dólares, una suba en la tasa de interés en las leliq a 74,78% y la emisión de letras con rendimientos de 10 puntos a ocho días, por casi 14 mil millones de pesos.

En un solo día, la República Argentina tuvo una expansión monetaria superior a los 158 mil millones de pesos. Una realidad que va en contra de la doctrina de Cambiemos desde su desembarcó en Balcarce 50.

Esta acumulación negativa de números, resulta poco extraña a los analistas, sobre todo, cuando el mercado se enfrenta a probables cambios bruscos en la política económica. La pregunta que nos hacemos, es hasta cuando soportaremos la volatilidad cambiaria que presionará a través de la inflación -entre otros problemas-, el endeble bolsillo de los argentinos.

Es cierto que anticipar el funcionamiento de los mercados es una tarea difícil, pero también es posible intuir algunas maneras de lograr mayor estabilidad. Sin embargo, ni Mauricio Macri - todavía reticente a la autocrítica-, ni Alberto Fernández, dieron gestos que generen calma ante semejante inestabilidad. Para el actual presidente, la culpa de una incertidumbre sin fecha de vencimiento, la tiene la desconfianza que provoca en el mundo, el regreso del Kirchnerismo al poder.

Para el ganador de la elección, la responsabilidad absoluta recae sobre el Presidente, quien apostó de manera descontrolada al sistema financiero. Probablemente ambos tengan algo de razón. La recurrencia del Macrismo hacia el mercado como mecanismo de financiamiento y control monetario, hoy le pasan factura.

Por otro, Alberto Fernández esquiva un diálogo que aporte a generar un gran acuerdo que otorgue al mercado, las garantías que necesita para no descontrolarse. Quizás por ello, uno de los máximos representantes económicos del candidato del Frente para todos, Matias Kulfas, salió a recordar que dialogaron con el FMI y aseguraron su absoluta voluntad de pago y respeto a los compromisos con la deuda externa. Solo falta explicar qué mecanismos se utilizarán para desarmar los leliq, cómo pesificará las tarifas y como piensa relacionarse con el mundo. Después de todo, como sostiene el teorema de Baglini, mientras más cerca se encuentra un candidato de llegar al poder, más razonable y responsables son sus propuestas.







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