El ambicioso proyecto de Biden para los inmigrantes ilegales
Podría regularizar la situación de 10 millones de personas, pero debe pasar por ambas Cámaras de Congreso.

|Por Germán Negro|

Apenas asumió como presidente de los Estados Unidos, Joe Biden envió al Congreso una ley de reforma migratoria calificada como “la más progresista en la historia” de ese país. El plan, llamado U.S. Citizenship Act (Ley de Ciudadanía Estadounidense), no solo debe contar con el respaldo de la Cámara de Representantes sino que en el Senado requiere al menos 60 de 100 votos.

El intento se ve como un paso crucial e importante para regularizar el estatus migratorio de más de 10 millones de indocumentados en el país. También, un revés de 180 grados a las políticas migratorias implementadas por su predecesor, Donald Trump.

Varios legisladores de la oposición ya han expresado su inconformidad con la propuesta, que promete generar acalorados debates, según anticipó BBC News.

Establece que aquellos sin estatus legal que residen en Estados Unidos desde antes del 1 de enero de este año podrían solicitar una residencia temporal que podría volverse permanente (también conocida como green card) al cabo de cinco años.

A partir de allí, en tres años podrían iniciar el proceso para naturalizarse como estadounidenses si así lo desearan.

Los solicitantes deberán ser sometidos a chequeos de antecedentes penales, pagar impuestos y completar otros requerimientos básicos, indicó el diario The New York Times.

En el gran país del norte, hay al menos 10,5 millones de indocumentados, según una estimación hecha en 2017 por el Centro Pew de Investigaciones. Ese número representa el 23% de la población nacida en el extranjero que reside en el país.

Los inmigrantes indocumentados de EE.UU. llevan en el país un promedio de alrededor de 15 años, de acuerdo a estimaciones del Centro para el Progreso Estadounidense, una organización liberal de investigación. Estas personas tienen más de 10 millones de miembros en sus familias que no son indocumentados.

En otro plano están los beneficiarios del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), los incluidos dentro del programa de estatus de protección temporal (TPS, por sus siglas en inglés) y trabajadores agrícolas "que cumplan requisitos específicos" inmediatamente calificarían para la residencia permanente. Al cabo de tres años, podrían también solicitar la naturalización.

Los DACA, también llamados dreamers, son alrededor de 700.000 jóvenes, más del 75% de ellos mexicanos, que llegaron a EE.UU. cuando eran niños. En junio pasado, la Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor de proteger de la deportación a los jóvenes luego de que el expresidente Donald Trump rescindiera el programa en 2017.

“Estas no son ideas nuevas, pero el hecho de que están proponiendo un programa de legalización para quienes estén en el país previo al 1 de enero de este año es algo grande y más directo que iniciativas que hemos visto en el pasado reciente”, explicó Julia Gelatt, analista sobre políticas migratorias del Migration Policy Institute (MPI).

La propuesta de ley también aborda una reforma del sistema de inmigración para las familias, al “eliminar tiempos de espera largos, despejar la saturación de casos por atender” y al incrementar los cupos disponibles para familias según su país de origen.

Contemplarán también que los inmigrantes cuyas peticiones de familiares hayan sido aprobadas puedan reunificarse con sus familiares en Estados Unidos de manera temporal mientras esperan al emisión de sus residencias permanentes.

El plan establece también una serie de protecciones para los trabajadores inmigrantes que denuncien explotación y aumenta de 55.000 a 80.000 el número de visados de diversidad (que se sortean entre personas de países cuya tasa de migración a EE.UU. es baja). El proyecto de ley también incluye provisiones para eliminar la discriminación hacia familias LGBTQ y a inmigrantes según sus creencias religiosas



Ebano Maderas