La pandemia del siglo XXI: 6 de cada 10 argentinos son obesos
Así lo definió la Organización Mundial de la Salud. El aislamiento favoreció el aumento de peso y la falta de control de un sector en riesgo frente al coronavirus. 

| Por Nicole Turello | 

Existe otra pandemia invisibilizada, más allá del coronavirus. Es la de la obesidad, según lo definió la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

La alimentación debe ser uno de nuestros mejores aliados para mantener una salud integral. Lamentablemente, enfermedades como la obesidad y la diabetes han tenido un crecimiento exponencial en los últimos años, multiplicando los factores de riesgo de la población y afectando la salud global.

"Este 17 de octubre es el Día Nacional de la lucha contra la Obesidad, un hito más para tratar una de las mayores problemáticas en nuestro país y el mundo. Más que nunca, debemos romper mitos y estigmas para trabajar por una verdadera concientización, así como políticas y tratamientos superadores", aclara en una carta la doctora Paola Harwicz, especialista en cardiología y nutrición de Argentina. 

6 de cada 10 argentinos son obesos 

Hoy la obesidad y el sobrepeso afectan a 6 de cada 10 argentinos, tal como evidencian indicadores del Ministerio de Salud. Por su parte, la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo muestra su innegable crecimiento: el exceso de peso aumentó del 49% al 61,6% entre 2005 y 2018, siendo una tendencia en alza que ha sido acelerada y agravada por la coyuntura tan especial que estamos viviendo y los cambios de hábito que ha impuesto.

El aislamiento no ayuda

En períodos de aislamiento sostenido como el actual, el exceso de peso previo, los cambios en la alimentación, la ingesta en respuesta a emociones, el bajo nivel de actividad física, el consumo de alcohol y alteraciones en el sueño son factores significativos a la ganancia de peso. A su vez, esto repercute en un mayor riesgo de padecer otras problemáticas como diabetes, hipertensión arterial, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedad de los riñones, del hígado y algunos tipos de cáncer, todos agravantes de riesgo frente al COVID-19.

Una reciente investigación de la Sociedad Argentina de Nutrición aporta claves fundamentales para dimensionar y entender cómo el cambio de ha?bitos está impactando en el peso corporal durante el aislamiento social por la pandemia. El estudio analizó más de 5600 casos tras 45 días de confinamiento. El 62,1% reportó haber ganado peso durante el aislamiento, donde 6 de cada 10 lo atribuyó al aumento en la ingesta de alimentos y bebidas o a la disminución de la actividad física.

Por su parte, el haber tenido exceso de peso en forma previa al inicio del aislamiento actuó como factor de riesgo para la ganancia de peso durante este período: la chance de ganar peso entre los que tenían exceso previo fue un 42% superior. En consonancia con esto, haber realizado cambios en los hábitos de alimentación actuó como factor de riesgo, sextuplicando las chances de ganar peso durante el aislamiento.

La parte emocional, una de las que más pesa en la balanza 

El factor emocional también vuelve a presentarse como uno de los agravantes del sobrepeso, especialmente en coyunturas como la actual, donde la ingesta de alimentos puede responder a nervios, ansiedad, frustración o hasta aburrimiento. Según los resultados expuestos, la ganancia de peso entre quienes reconocieron comer ante emociones fue del 73,7%. Por eso, no se puede minimizar el aporte del factor emocional al desarrollo de sobrepeso.

Resulta claro que la obesidad es una enfermedad inducida por la conjugación de múltiples factores que inciden de manera individual o simultánea para afectar la salud de las personas. Por eso, jamás debe atribuirse a una falta de voluntad o gula desmedida. Estigmatizaciones de este tipo, además de erradas, atentan contra la estabilidad emocional de quienes lo padecen, generando sentimientos nocivos como la culpa y la desesperación. En muchos casos esto hace que se tomen medidas drásticas con dietas extremas que no hacen más que empeorar la problemática.

Así como se trata de una enfermedad multicausal, también debe ser multicausal el tratamiento. No hay dietas mágicas sino que se necesita un cambio de estilo de vida sostenible, sin incurrir en sacrificios extremos o prohibitivos. El ejercicio, el acompañamiento psicológico y una dieta balanceada e inteligente son claves fundamentales para recuperar la salud. A su vez, puede ser necesario complementar esto con asistencia médica y fármacos seguros y eficaces para el descenso y control del peso corporal.

Nunca es demasiado tarde para cambiar 

"La coyuntura del coronavirus no ha hecho más que acelerar una tendencia que ya era tan pronunciada como alarmante previo a la pandemia. Más que nunca, resulta indispensable en el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso tener una comprensión cabal de sus orígenes e implicancias, una mirada humana e integral que nos permita desarrollar soluciones integrales acorde a las necesidades reales de las personas para que la alimentación siga siendo la piedra angular de nuestra salud y bienestar", finaliza la doctora Harwicz. 



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