No tengamos otro año de mala educación
El debate por el regreso o no de los chicos a las aulas promete rounds que lejos están de brindar soluciones a una crisis de infraestructura de años. La pandemia seguirá desnudando realidades.

| Por Gabriel Silva |

Si para algo sirvió el maldito coronavirus fue para desnudar falencias de todo tipo en nuestro país. Económicas, sociales, sanitarias, de infraestructura y la lista te aseguro que podría seguir tranquilamente. Pero nos detengamos en una de la que se empezó a hablar y mucho en el último tiempo y que, sin dudas, profundizará su debate en los próximos días: el regreso de los chicos a las aulas.

Casi como si fuese un año de normalidad absoluta, funcionarios y sindicalistas esperarán hasta febrero para hablar si las clases serán presenciales o no; si alumnos, docentes y padres quedarán nuevamente sujetos a la suerte de la virtualidad o si, con protocolos, el arranque de marzo los tendrá en las aulas a todos.

Bueno, así… improvisando todo. Con vacunas que no llegan en el número que se esperaban, con inoculaciones que se postergan, con docentes que no saben si estarán incluidos o no en las próximas tandas de vacunados, con padres y madres que cuentan los mangos para saber si vale la pena comprar uniformes y útiles, y con chicos y chicas ante una incertidumbre absoluta. La de saber, ni más ni menos, si se volverán a ver con sus compañeros y maestros.

No es menor la discusión. Tampoco es una cuestión de títulos y anuncios si el trabajo de fondo no existe en serio. Las escuelas públicas en Córdoba y en buena parte del país tienen un atraso que viene desde mucho antes del covid-19, las falencias de infraestructura en los baños, los techos, la calefacción y las cloacas es previa a la pandemia.

Acá no hay verso. No hay chamuyo.

A los chicos les dijeron que se vuelve a las aulas. Bueno, la pregunta es cómo, el segundo interrogante es cuándo y el tercero es de qué depende.

Y si queremos, las preguntas pueden ser más. ¿Ya se juntaron autoridades del Municipio con las de Educación de la Provincia para comprometerse a que haya más colectivos a partir de marzo? ¿Cómo se creen que van alumnos y docentes a clases? Nadie dice nada. Todos en modo incertidumbre, todo en duda. Todo agarrado de los pelos.

No todas las familias tienen las mismas herramientas para soportar otro año de virtualidad; hay casas donde no solo no hay computadoras, con suerte hay un celular; hay docentes que sacan fotocopias y reparten la tarea en barrios carenciados con padres y madres que no están escolarizados y, por lo tanto, no saben cómo ayudar a sus hijos.

Mientras tanto, políticos y dirigentes siguen jugando a la rosca. Trotta en Nación y Grahovac en Provincia, dicen que vuelven, pero no cómo; los sindicatos quieren poner condiciones y la oposición, va por manotazos que tienen olor a campaña electoral. Macri lanza fundación con un reclamo por el regreso a clases presenciales y se olvida rápido de las promesas que dejó en el camino; y Alberto mira para otro lado, está más preocupado por bajar las Paso sin tener que pagar con heridas de fuego amigo. En el camino, docentes, alumnos y padres, siguen en veremos.





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